Programa Sènior

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VISIÓN DE LOS ESTUDIANTES

Estas son algunas de las experiencias de los estudiantes matriculados en el Programa Sénior que pueden ser las mejores muestras de la acogida que éste ha tenido.
 

 

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Jaume Marc Torrent Giné


La osadía de matricularme a los 66 años en la UdL, en Cultura, Ciencia y Tecnología, ha sido una decisión de la que recojo sabrosos frutos, al mismo tiempo que compruebo, que de haber seguido caminando acorralado por la repetitiva pregunta: ¿Y ahora qué... qué hago...? Pues, quizás no hubiera ido demasiado lejos.
 
Disfrutar de las sensaciones alcanzadas en las aulas del SÉNIOR y reflejarlo aquí, confieso que cuesta; cuesta encontrar las palabras justas para definir el horizonte descubierto. Casi no me puedo creer que esté convirtiendo en gigantes las dormidas inquietudes.
 
He profundizado en materias. He disfrutado. He ampliado vocabulario. Me he atrevido a confeccionar resúmenes en catalán. He aprendido a expresarme y a usar la imaginación. He mejorado reflejos y concentración. He conocido nuevos lugares, nuevos compañeros y compañeras. Ha sido un curso gratificante. Nada a ver con la faena hecha dejada atrás. Estoy satisfecho.
 
Parodiando una cita de Forrest Gump, quisiera decir que la experiencia universitaria “ha sido para mi como una caja de bombones”, ya que cada vez que desenvuelvo una nueva lección, encuentro un nuevo gusto. Y nunca es agridulce. Y al salir del Campus lo hago con el convencimiento que, por el hecho de haber aprendido algo nuevo, ya puedo ir a dormir. ¡Sí! el hecho de atreverme a rellenar la matrícula SÉNIOR de la Universidad de Lleida, ha sido un paso importante para el niño pequeño que todavía soy, hecho abuelo sin casi darme cuenta.
 
Quiero decir también, que antes de entrar en las aulas universitarias me creía un buen lector; pero después de pasearme por las páginas de los temarios impartidos por un profesorado, que no me esperaba (por su excelente trato humano), entiendo, que he de escoger entre persistir en la lectura “naïf” que hacía de los libros y de la misma vida, o cultivar la jubilación dentro del obrador universitario. Y digo esto, porque intuyo que la proyección iniciada va todavía más allá de la percepción que me lleva a reflexionar sobre lo que es importante o superfluo, en esta etapa jubilar recién estrenada.
 
No tuve oportunidades de acceder a estudios; ni tan sólo al bachillerato. Pero hoy me considero afortunado de vivir el estilo de vida universitario que mi familia apoya, animándome a mantenerme en acción vital para seguir haciendo el camino. Mí camino.
 
Me gustaría encontrar la manera de saber compensar al “Ángel” y al profesorado y a la coordinación, por todo y por tanto.


Rafael Laveda Escolà

El curso 2008/09 ha supuesto la plena integración del alumnado en el Título Senior, por diferentes motivos que intentaré resumir de manera breve. Los alumnos de este curso son los mismos que iniciaron estos estudios hace ya tres años. Este dato es muy significativo ya que, presumiblemente, llegaremos todos al cuarto año; espero que así sea y, por lo tanto, seguiremos juntos hasta el final.
 
Las asignaturas impartidas han sido excelentes tanto en las Ciencias Sociales como en las Ciencias Experimentales. Los profesores, de un nivel docente extraordinario. Las horas compartidas, muchas y de gratos recuerdos. Cabe resaltar que algunas clases no se impartieron en las aulas, sino en laboratorios y talleres, o in situ, como por ejemplo, las visitas culturales al Montsec, Tortosa o Tarragona. Estas actividades culminaron con el intercambio con alumnos de la Universidad de Burgos, a quienes tuvimos el placer de acompañar en las visitas a la Seu Vella, el Valle de Boi, el Palau de la Paeria..., y a los que, posteriormente, correspondimos viajando hasta Burgos, de donde guardamos inolvidables recuerdos por su amable y cálida atención.
 
Durante este tercer curso se han conseguido todos los objetivos marcados, si bien tenemos la mirada puesta en el último curso, especialmente debido al cambio de ubicación al Campus de Cappont, donde dispondremos de mejores aulas y de mejores medios que nos ayudarán a alcanzar el final de estos estudios Sénior, en mayo de 2010. Este hecho coincidirá con la celebración del XI Encuentro Nacional de Programas Universitarios para Mayores en nuestra Universidad.
 

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Mari Moreno Rodríguez


Nunca olvidaré aquella tarde del primer día de octubre de 2007, cuando atravesé la puerta de la Universitat de Lleida, por primera vez, como alumna. Conocía aquel espacio físico, pero lo observaba todo como si fuera nuevo, como si fuera muy mío.¡ Lo había deseado tanto! Y ahora estaba allí, caminando por los pasillos con propiedad y feliz, mirando el claustro y quedándome maravillada ante "La pensadora", la escultura del profesor Leandro Cristofol, que tuve de pequeña, y del que aún guardo, como una joya, la carpeta con los dibujos que él me enseñó a hacer.
 
Ser universitaria era la asignatura pendiente de mi vida, un sueño que ya se empezaba a desvanecer. Por eso cuando me enteré de estos estudios, pensados y adaptados a personas con un perfil en el que yo podía encajar, no lo dudé; era mi gran oportunidad y no la podía dejar pasar.
 
Ya hemos acabado el primer curso y he de decir que la experiencia ha sido muy positiva a todos los niveles. Me siento plenamente satisfecha. Animo a los hombres y mujeres de una generación que aún nos queda muy lejos considerarnos personas mayores, que aprovechen el tiempo al máximo. Pero que sepan también que estos estudios no son para distraerse ni para pasar el tiempo. Se ha de trabajar, no olvidemos que se trata de una carrera universitaria.
 
Felicito a la UdL y agradezco a los profesores y profesoras su profesionalidad, pero, sobre todo, el trato humano que han tenido con nosotros.
 
También agradezco a mis compañeros y compañeras el apoyo que he recibido en muchos momentos y el ambiente tan agradable que entre todos y todas hemos creado.
 
Pero, sobre todo, he de dar las gracias a mi familia, porque sin ellos, su ayuda, su estímulo y su paciencia, nada de todo eso hubiera sido posible.


Jordi Amorós Ortín

El primer curso se acaba. ¡Qué gratificante ha sido conectar de nuevo con los flujos de la cultura! Es como si después de años de vivir en una casa con una sola ventana, de repente se abren muchas y entra la luz por todas partes. Un compañero me dice que ha sido como engancharse de nuevo a la red. Nada que ver con los estudios hechos en otras épocas. Entonces, el objetivo prioritario era superar el curso. No importaban demasiado los medios, sólo importaba el fin.
 
Ahora no ha sido así. He disfrutado de lo que me explicaban, he intentado profundizar en materias que me interesaban, he preparado los trabajos con mucho interés, y lo más importante: me ha llenado de ilusión. Verdaderamente, me considero muy afortunado de poder asistir a las clases y ponerme al corriente de algunos de los últimos avances de la ciencia en varias ramas, de mejorar mis capacidades ante el ordenador, de atreverme a escribir en catalán, de ver el salto cualitativo de mis trabajos, tanto en la forma como en los contenidos, de conocer nuevos pasajes de nuestra historia, de profundizar en teorías de los filósofos, de poner etiquetas a las emociones, de ampliar mi vocabulario en inglés y de mejorar mis expresiones tanto orales como escritas.
 
Por lo que se puede ver, tengo la autoestima por las nubes. La perspectiva de la vida me ha cambiado positivamente. Hace pocos días tuve la suerte de hacer un viaje en globo sobrevolando Lleida. Vi La Seo, la Universidad, el Rectorado y toda la ciudad desde otro punto de vista. Me ayudó a entender mejor el porqué de nuevas vías y hacia dónde se encamina el futuro. Estos estudios están produciendo el mismo efecto sobre mi vida: ahora la miro desde otra perspectiva. Poco me pensaba yo, cuando empecé, que ocuparían un lugar preferente en mi escala de valores. Todo mi entorno sabe y respeta que las horas de clase son para mí prioritarias. Pienso continuar disfrutando de este placer que he descubierto. Como dijo Epicuro: Nadie es demasiado joven para empezar a aprender ni demasiado viejo para dejar de hacerlo.  


Joaquim Nogués Alech

A mitad del año pasado estaba cavilando qué haría, ya que se acercaba mi jubilación. Pensaba que había de emprender alguna actividad que me mantuviera despierto y vivo el cerebro. Cayó en mis manos un anuncio en el diario donde decía que la Universitat de Lleida presentaba una carrera para mayores de 50 años y fui a escuchar de qué se trataba. En un principio, el proyecto ya fue ilusionante, pero bien mirado, pensé si yo sería capaz de seguir aquel ritmo. He de confesar que los primeros días fueron bastante traumáticos, pues me tuve que adaptar al ritmo de ir a clase, tomar apuntes, entrar en materias que desconocía o hacía muchos años que había hecho. Pero bien pronto me enganché con las clases de Informática, de Metodología del Trabajo Académico, de Inglés, de Historia de Cataluña, de Catalán, de Historia del Pensamiento, etc. Todo ello se convirtió en una necesidad, primero, de ir a clase y, después, de disfrutar del ambiente que encontré con todos los compañeros y profesores. Lo digo a todo el mundo, haber entrado en la Universitat de Lleida a estudiar el Título Sénior es una de las mejores experiencias que he tenido en la vida. Muchas gracias.  


Ferran Palau Belló

Opinan los expertos que cuando se llega a la jubilación, las personas que hemos tenido una vida profesional muy activa, la cual ha comportado el establecimiento de una amplia red de relaciones sociales, tanto en el ámbito personal como en el profesional, corremos el riesgo de convertirnos de golpe en una especie de seres simbólicamente "invisibles", ya que aquellas se ven entonces limitadas al entorno familiar y al de los amigos más íntimos. Se hace necesario, pues, tener una continuidad que te permita mantener tu estilo de vida, eso sí, sin las obligaciones laborales cotidianas de la etapa anterior. En mi caso, comenzar los estudios universitarios del Título Sénior me ha resultado provechoso en una doble vertiente: permitirme conocer a unos compañeros y a un profesorado realmente excepcionales, al tiempo que saldaba una vieja deuda pendiente conmigo mismo, que en su momento, de joven, la situación socioeconómica familiar no me permitió cumplir: ser universitario. Toda una experiencia vital plena de ilusión, de entusiasmo y de una renovada voluntad de aprender.  


Josep M. Guàrdia Ibars

Al principio, cuando me inscribí, aun cuando me parecía una oportunidad, el Título Sénior me producía un cierto respeto. Pero, al final, tan sólo era, como todo en la vida, un reto más. Ahora, al acabar el curso, no puedo evitar exteriorizar lo que he vivido a lo largo de estos ocho meses. Ser universitario por primera vez a los sesenta años y todo lo que eso me ha comportado no tiene precio: adquirir nuevos hábitos, conocer más compañeros y compañeras, enriquecerme culturalmente, despertar a nuevos conocimientos, descubrir materias que me han hecho disfrutar tanto y, lo más importante, poder hacer participar en estas vivencias a pequeños y grandes de la familia.
 
Querría compartir esta satisfacción con todos los docentes por su ayuda y tolerancia. Se han cumplido con creces mis expectativas y se me ha dado más de lo que esperaba.  


Rafael Laveda

Hemos llegado al ecuador del Título Sénior. La finalización del segundo curso es el momento idóneo para realizar algunas consideraciones sobre el Programa y el profesorado. Su dedicación, salvo imponderables plenamente justificados, ha sido plena y la respuesta a las demandas de los alumnos ha resultado encomiable. Igualmente, la elaboración del Programa en sus asignaturas, todas de actualidad, ofrece un balance excelente. La novedad de una titulación pionera en la Universidad española y, especialmente, en la catalana nos ha deparado este curso una diversificación de contenidos muy interesante, con resultados positivos. Estamos seguros de que esta línea innovadora seguirá el próximo curso, sin menoscabo de la calidad docente.
 
Somos mayores inquietos y es justo que reconozcamos la labor y el entusiasmo del profesorado que ha intervenido este segundo año, pues se ha hecho merecedor de nuestro agradecimiento y consideración.
 
Tenemos la sensación de que estos estudios se están consolidando y estamos seguros de que la Universitat de Lleida mantiene el objetivo de aproximarse a quienes, por circunstancias diversas, no pudimos acceder a estudios superiores. Tanto este objetivo como nuestras expectativas se están viendo cumplidos.
 

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Joan Nadal


Al hacer la valoración general de este curso, solamente me vienen a la mente aspectos positivos. Me enteré de la existencia de estos estudios de forma casual y no sabía exactamente de qué se trataban ni si me gustaría. Y ha resultado una experiencia totalmente positiva y recomendable.
 
La idea de la titulación, sencillamente genial. Tener acceso a la Universidad, a nuestra edad, por el puro placer de aprender, no tiene precio. Por lo que respecta a los objetivos, puedo decir que se han cumplido ampliamente dada la variación de temas, todos ellos interesantes y algunos de ellos expuestos de forma magistral por los jóvenes profesores.
 
Los compañeros, todos ellos "unos craks". En este ambiente universitario, aparte del aprendizaje sobre las materias propias de cada asignatura, también se ponen en común experiencias y vivencias personales de gran valor formativo para todos.
 
Aprovecho la ocasión para agradecéroslo a todos los que lo habéis hecho posible.  


José M. Muñoz Carrión

Creo que toda universidad tiene la obligación de tener en su programa estudios destinados a un sector de la sociedad mayor de 50 años, que ha concluido su vida laboral y demanda un nuevo tipo de formación, actualizada y adecuada a sus inquietudes formativas e intereses culturales. Estamos en un sector social, esencial por la experiencia que acumulamos y que muestra un interés cada vez mayor por adquirir una cultura a la que, quizá en el pasado, no se tuvo acceso.
 
Sin duda, la sociedad de hace unas décadas no ofrecía tantas posibilidades de aprendizaje como la actual. También nos encontramos con que, aunque hayamos tenido la oportunidad de acceder a estudios, incluso universitarios, hemos desarrollado una vida profesional que no nos ha dejado mucho tiempo para complementar nuestra formación.
 
Mis objetivos, al matricularme, se basaban en la enorme predisposición para aprender y no buscaba, como es lógico, capacitación profesional, sino que pretendía recrearme en el saber. Las expectativas se han cumplido. Y querría proponer que algunas materias se programaran, en unos cursos, en su parte teórica y en los siguientes, en su parte más práctica.
 
Mi experiencia en el Programa Sénior demuestra cómo la Universidad ha entendido que tiene que estar abierta a todos. Por otra parte, creo que, en este programa, los alumnos aportamos experiencia y solera a la Universidad porque estoy seguro de que constituimos un estímulo para los profesores. Profesores a los que hay que agradecer su entrega, pues oírles decir públicamente, a algunos de ellos, que estaban deseando que llegara su hora de clase con nosotros, por lo que disfrutaban con ella, lo dice todo.
 
Las dificultades para poner en marcha este programa tienen que ser un acicate tanto para los iniciadores, como para el Rectorado. Todo ello hará más viva esta Universidad.  


Juan Antonio Labrador

Mi idea al apuntarme al Sénior era, sobre todo, mantenerme al día en cultura general, que ahora comprende ramas que, en mi época de estudiante, no existían, al menos de la misma forma que ahora.
 
En este sentido y en cuanto a los contenidos tratados este año, creo que la informática y el inglés son imprescindibles. Las materias de Energías alternativas o Nutrición y Dietética tratan temas muy importantes para la vida de uno mismo y, además, están en el debate diario. El conjunto de Lengua, Filosofía y Educación emocional son interesantes en sí mismas y también por su interrelación. Para mí, las más sugestivas y las que han movido más mi atención han sido la Biología y la Ecología, sin desmerecer, por supuesto, la calidad de todo el profesorado.  


Mª Pilar Aure Durban

Matricularme en el Programa Sénior fue para mí un reto, lleno de temores e interrogantes. Durante más de treinta años, mi vida había transcurrido entre el trabajo, la casa y la familia, pero sentía que mi mente estaba, cómo decirlo, “oxidada”. La experiencia no ha podido ser más gratificante, desde el primer día.
 
Las asignaturas, yo diría que han estado muy bien elegidas, sobre temas muy actuales y de gran acogida. Del profesorado…, ¡qué voy a decir de ellos!, si todos nosotros teníamos ganas de aprender, ellos, muchas más de transmitirnos con gran ilusión sus conocimientos.
 
Las relaciones entre compañeros han sido inmejorables. Hemos creado un gran grupo, muy unido, que ha sabido salvar nuestras diferencias socio-culturales, como edades, estatus y niveles formativos.
 
Por toda esta vivencia, quiero dar las gracias a la UdL, que, con su esfuerzo, lo ha hecho posible, permitiendo que personas como yo, con más de medio siglo vivido, tengan la oportunidad de ampliar los conocimientos y sientan que aún queda un largo camino por recorrer.  


Mª Isabel Fañanás

No tengo ninguna duda de que me gustaría continuar en este Programa para poder seguir ampliando mis conocimientos en los diferentes temas tratados y aún por tratar.  


Rafael Laveda

Quiero felicitar a la Universitat de Lleida, en general y, en particular, al Rectorado y a la Facultad de Letras y sus colaboradores, por este primer Grau Sènior en Cultura, Ciència i Tecnologia.
 
Como el curso toca a su fin, quisiera hacer balance. Mi calificación global para el Programa es de excelente. Tanto el profesorado como las asignaturas han sido muy buenos. En el capítulo de sugerencias, querría proponer la posibilidad de disponer con antelación de apuntes o textos sobre cada una de las materias. Ello ayudaría a aligerar las horas de clase. Creo que cabe esperar que, dados los inicios, todo irá aún mejor en los próximos cursos.  


Xavier Figuerol

Con estos estudios que he iniciado este curso, puedo decir que, en general, se han cumplido mis expectativas y de una forma muy positiva. Éstas eran:

  • Razonar y profundizar en temas ya estudiados de joven, por ejemplo, la Historia de la Filosofía.
  • Hacer nuevas reflexiones, a partir de un panorama vital más amplio, por las experiencias vividas a lo largo de la vida.
  • Tener una visión actual de la ciencia: nuevas investigaciones, nuevos caminos. Esto lo hemos hecho con las materias de Biología, Energías Alternativas, Ecología… E incluso, también en el campo de la inteligencia emocional; con esta materia me he visto sorprendido positivamente por la importancia que hoy en día se le da. Y todo esto lo hemos disfrutado con este programa.

Marcel Rius

Me siento realmente muy contento de estar contemplado como un estudiante más de la Universidad de Lleida. Y este Programa lo ha hecho posible.  


Ramon Mora Gabàs

Me matriculé en este Programa por casualidad, aconsejado por un amigo, y puedo decir que no me arrepiento de ello. Que la Universidad abra sus puertas a la gente mayor me parece una idea estupenda y que lo haga a través de unos estudios reglados me parece encomiable.
 
El Programa Sénior me ha permitido conocer de cerca la Universidad donde se han formado mis hijas y, así, entender algunos de sus problemas, sus éxitos, también sus fracasos, y, sobre todo, el entusiasmo que pudieron sentir durante su formación.
 
Tener el tiempo y la mente ocupados, experimentar la satisfacción que sienten los tuyos, su curiosidad por saber qué haces, cómo son las clases, las materias, los profesores, los compañeros, todo ello ha constituido un enriquecimiento importante tanto a nivel personal como cultural.
 
Y la docencia impartida por el profesorado me ha permitido disfrutar en la mayoría de las ocasiones. Simplemente, gracias.  


José Luis Cifuentes Domingo

Integrarme en el Sénior ha sido para mí tremendamente enriquecedor, motivador y, en cierta forma, como un reencuentro, un revivir recuerdos de cuando, por los años 60-70, fui universitario por primera vez.
 
¡Qué fabulosa experiencia la de ahora!: otra vez, tomar apuntes; de nuevo, informarme y consultar, aunque de forma distinta; poder volver a decir: “Tengo compañeros y compañeras de clase”; ir a clases otra vez. Y, sobre todo, involucrarme en algo serio, que no es un hacer por hacer; que no es, como me temía en mi primer año de jubilado, “llenar mi tiempo de ocio con lo que sea”. No, esto es algo más importante, tanto, que no lo hago por obtener nada a cambio, como pueda ser un título, sino, simplemente, para “potenciarme” más. Ese potenciarme encierra acciones como: formarme e instruirme; intercambiar información; socializar y divertirme; conocer y colaborar; experimentar y ejercitar la mente; jugar a ser joven; recuperar los recuerdos; y tantas cosas más…
 
Pero, lo más importante: pensar en el futuro. Sí, en el futuro. Personas como yo, que ya no cumplimos los sesenta, tenemos futuro. Por todo ello me congratulo soberanamente y felicito a todos aquellos, sean personas o instituciones, que han tenido la excelente idea de poner en marcha esta “Universidad Sénior”.
 
Esta es la opinión de un licenciado en Filosofía y Letras, jubilado y, sobre todo, maestro.  


Ana Mª Pérez Cavero

Cuando me matriculé no conocía exactamente el contenido del Programa, pero pensé que siempre que pudiera aprender algo, sería beneficioso. Por mis inquietudes y querer estar al día, todo esto me ha venido muy bien. También quiero destacar lo importante de las relaciones interpersonales con los compañeros, muy enriquecedoras.
 
Volver a tener las ilusiones y preocupaciones de cuando eras estudiante te motiva y te integra en la sociedad universitaria. Para mí ha sido una experiencia muy positiva.

 
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