Programa Sènior

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VISIÓN DEL PROFESORADO

 

Estas son algunas de las opiniones del profesorado del Programa Sénior.


Los hay que piensan que saben más que los otros solamente porque tienen alguna cosa que enseñar. A menudo éstos olvidan que también tienen mucho que aprender de aquellos a quienes están enseñando. Mi particular experiencia con los alumnos del Graduado Sénior ha sido muy gratificante, precisamente por lo que acabo de decir, esto es, que con ningún otro grupo de alumnos (¿les hemos de llamar así?, ¿no sería mejor hablar de "compañeros de aprendizaje"?) he aprendido tanto al mismo tiempo que compartía lo que he aprendido, y no es de ninguna forma un juego de palabras.
 
La experiencia docente, además, ha sido enriquecedora en el aspecto personal. Dicen que los alumnos, en general, acaban siendo más que eso. En este caso la frase deja de ser un tópico que se aproxima a la verdad para convertirse en una realidad.
 

Ramon Camats i Guàrdia
Profesor de Historia del Pensamiento

Recuerdo, de los primeros días, el sentimiento de incerteza frente a cómo serían los alumnos, qué nivel tendrían, si les interesaría el contenido de la materia... Las pequeñas dudas de cada nuevo grupo y curso.
 
A mitad del curso..., el sentimiento de satisfacción. ¿Os imagináis un curso donde los alumnos están motivados para el aprendizaje?, que los mueve el deseo y la voluntad de aprender? Esto es lo que he encontrado en el Programa Sénior.
 
A final de curso..., el sentimiento de gratitud, porque sin quererlo este tipo de experiencias docentes te recuerdan la esencia de la educación, el porqué de habernos hecho docentes.
 

Anna Soldevila
Profesora d eEducación emocional

La docencia en el Programa Sénior de la Universidad de Lleida es muy gratificante, aunque también supone un nuevo reto para el profesorado. Se trata de dar una visión técnica a un estudiantado que quizás no tiene la base necesaria para entrar en detalle en la información, pero lo que sí tienen es la curiosidad por aprender. Para un profesor, no hay nada más gratificante que ver que puede transmitir sus conocimientos; y el estudiante del Programa Sénior quiere aprender.
 
La experiencia del primer curso ha sido totalmente positiva, con un esfuerzo por preparar el material de clase para el nuevo perfil de estudiante, pero en todo caso, con una respuesta tan positiva por parte de este estudiante que nos ha llevado a querer participar aún más en esta experiencia.
 

Lluïsa Cabeza
Profesora de Energías Alternativas

La Universidad al alcance de todos. Nunca fue tan cierta esta afirmación. El Grau Sènior que ofrece la Universidad de Lleida abre las puertas a todas aquellas personas con gran inquietud por ampliar o renovar aspectos generales y específicos de su formación académica.
 
Esta novedosa experiencia ha permitido acercar a la Universidad a unas personas que, habitualmente, están lejos de las aulas y que tienen mucho que enseñar. Porque, más allá de la experiencia a nivel personal que otorga impartir una clase, está la de compartir mesas redondas, intercambiar comentarios y discutir opiniones realmente interesantes con alumnos que motivan, que sorprenden y que disfrutan.
 
A nivel personal sólo se me ocurren calificativos positivos para tan arriesgada propuesta. La considero un éxito rotundo, ya no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal pues el contacto con mis “jóvenes-mayores” ha servido para que aprenda de ellos tanto como ellos hayan podido aprender de mí.
 
Ha sido un verdadero placer y un regalo haber formado parte del profesorado del Sènior, algo que nunca olvidaré y que siempre recordaré con cariño.
 
La experiencia de este año ha demostrado que el título de Grau Sènior en Cultura, Ciència i Tecnologia, es un graduado sénior para gente joven.
 

Manuel Sánchez de la Torre
Profesor de Biología

Cuando iniciaba la travesía de esta primera edición de la asignatura de Lengua catalana para el Graduado Sénior y establecía los contenidos que habían de guiarnos a lo largo del curso, preví un itinerario que forzosamente había de ser provisional: primero hacía falta valorar el nivel, los intereses y la actitud del alumnado que había de asistir. Con todo y eso, esbocé unos objetivos básicos, la profundidad y el alcance de los cuales se iría dibujando a medida que avanzase el curso.
 
La intención inicial no era de ninguna forma un curso clásico de lengua, sino que, además de ofrecer a los alumnos las bases de un conocimiento lingüístico que les permitiera emplear el catalán con normalidad y corrección aceptable en los estudios que acababan de iniciar, lo que pretendía era acercarlos hacia la vertiente cultural del hecho lingüístico, trabajando los aspectos sociolingüísticos e históricos que explican el pasado y el futuro de la lengua catalana. De esta manera podía conseguir más implicación y participación y, al mismo tiempo, que la lengua fuese vista, más allá de un conjunto fijado de normas, como un hecho vivo en transformación y ellos mismos como actores de esta transformación.
 
He de decir que los objetivos se han cumplido y que el resultado ha sido más que satisfactorio. Creo que hemos conseguido adentrarnos por caminos lo suficientemente entendibles para que todos los alumnos, tuvieran el nivel que tuvieran, pudieran seguir las explicaciones e ir asumiendo los contenidos que se vehiculaban, que disfrutasen del aprendizaje y del itinerario fijado y que fuesen los principales protagonistas. Es por todo eso que quiero destacar y agradecer la participación de los alumnos, que ha sido fundamental para conseguir, con creces, los objetivos fijados.
 

Joan Talarn Gelabert
Profesor de Lengua catalana

Mi experiencia ha sido muy positiva. Personalmente creo que con este tipo de alumnado, que se matricula con el único objetivo de aprender, se puede conseguir una relación profesor-alumno con un diálogo muy enriquecedor y un sistema de enseñanza-aprendizaje basado en les inquietudes de los alumnos, ya que este tipo de alumnado hace muchas preguntas.
 
Por otro lado, he tenido la impresión de que, en esta edición, la mayoría de personas que se han matriculado tienen un "espíritu joven" y buscan profundizar en conocimientos que pueden haber trabajado en otros ámbitos. Esto hace que la docencia en el Grado Sénior no sea tan simple como en un principio se podría pensar. En la asignatura de Nutrición y Dietética he visto que muestran interés por repuestas con rigor científico pero entendibles, por lo tanto, no quieren un nivel más bajo del que se daría a un alumno universitario sino más comprensible para ellos, y aquí reside la dificultad. En esta primera edición, me he encontrado con alumnos informados (ven programas de televisión sobre salud, algunos tienen experiencias propias, etc.) pero que quieren saber más y, entonces, es preciso hacer un esfuerzo de síntesis y de comunicación clara. Personalmente este esfuerzo me ha sido muy útil también para mis otras clases de Enseñanzas Regladas.
 

Maria Teresa Piqué
Profesora de Nutrición i Dietética
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